Miércoles 23 de abril de 2014

Opinión

Juan José Miguélez

Juan José Miguélez / Filósofo

¿Será su nombre la metáfora de un cambio? El cardenal Bergoglio ha comenzado con indicios del “poverello” de Asís.

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Francisco se llama el Papa nuevo

19/03/2013 - 04:34

El nuevo Papa Francisco

El nuevo Papa Francisco

Existe en el Vaticano una regla no escrita: en la sucesión de los papas, no se producen saltos. La postura de Hans Küng tendrá que esperar. No es todavía tiempo de que los “ámbitos” de la Iglesia vaticana se reconstruyan en vuelta a los aires evangélicos.

Los cardenales electores no han estado por la labor de asumir lo que, según muchas comunidades cristianas “de base”, debería tomarse como evidencia práctica: Un ministerio petrino como el que se desarrolló a partir de los orígenes (vuelta a los Hechos de los Apóstoles y primeros siglos cristianos) sigue siendo una institución con sentido. Un deseo, una esperanza que es, hoy por hoy, en la Iglesia vaticana, más que improbable, imposible. Pero, aproximémonos a lo que “parece” haber sucedido.

En el “tempo” del Vaticano, nada parecía indicar que el nuevo papa sería joven (60 años o poco más), americano, africano o asiático. Joven no es, que la edad del nuevo papa Francisco le sitúa en los 76; pero americano sí. Un argentino de origen italiano.

En la corte Vaticana de los purpurados reunidos en cónclave solo se contaban conservadores y moderados. El grupo más numeroso era el de los europeos y, entre ellos, los italianos. Ello hizo suponer a muchos que el preferido, en continuidad con el papa emérito, sería el cardenal Scola y si, el necesario consenso no se lograba, (y ya la Semana Santa encima) la opción Ravasi concertaría la mayoría necesaria. Scola y Ravasi, ambos italianos, ambos amigos del emérito papa Benedicto.

En la peculiar monarquía vaticana no existe la figura de “Príncipe de Asturias”. Desde aquellos lejanos tiempos del Medioevo en que se instauró, el papa reinante, sin embargo, siempre marcó las pautas relativas a la  elección de su “sucesor”. Con violentos métodos en ocasiones; con sugerentes, suaves y subliminares modos en la época más reciente. Pablo VI le regaló al cardenal Luciani su “Estola” papal y  Luciani se convirtió en Juan Pablo I, el papa de los 33 días. Juan Pablo II nombró a Ratzinger “decano” del colegio cardenalicio, “cuasi papa en funciones” y dominador de las “pautas” del cónclave que lo eligió, tomando el nombre de Benedicto XVI.

El papa Benedicto, cuya sombra será alargada desde su recogimiento y oración, también había indicado cuál era “su preferido”; o preferidos: Scola y Ravasi. ¿Ha fallado Benedicto XVI en su “dedo” subliminar? ¿Nos ha brindado una jugada maestra, digna de una inteligencia práctica que pocos hubieran podido imaginar hasta ahora?

A lo largo de sus años de pontificado “señaló” por tres veces a Scola: lo fue a visitar a Venecia (allí donde Roncali fue deviniendo en Juan XXIII), lo trasladó a Milán (de allí fue arzobispo Montini antes de ser investido como Pablo VI) y le recibió en audiencia pocos días antes de anunciar su renuncia al pontificado.

De Ravasi, Benedicto XVI ha dicho: "Que Dios le recompense por este esfuerzo, que tan brillantemente ha logrado". Se refería a la necesaria renovación del “arte de creer” lograda en mediación y fruto del “arte de orar”. Fue muy destacado el momento: los últimos ejercicios espirituales como papa, junto a su curia y después de conocer el informe secreto ('Vatileaks'). Ravasi, un magnífico teólogo y biblista, intelectual notable, maestro en el diálogo con el mundo moderno. Uno de los mejores, para llevar a cabo los tres “inputs” de la hoja de ruta del emérito Benedicto: tolerancia cero con la pederastia, desactivación de las intrigas curiales, banca transparente.

Hoy, es ya una evidencia para todos: ninguno de los dos, es el nuevo papa Francisco. Por primera vez en la Historia, de la semilla que llevaron los misioneros españoles al Nuevo Mundo surge, en fruto, un argentino para la sede romana de San Pedro.

Los exegetas de la conducta “política” de Ratsinger ya se habrán puesto a rastrear el “cuándo y cómo” señaló al jesuíta y cardenal de Buenos Aires. La “jugada” ya la inició el papa Benedicto nombrando al monseñor “alemán” para poner orden y transparencia en las “cuentas de la Iglesia”. Ahora el papa Francisco ya les ha dicho a los curiales, entre bromas que van en serio (por la posible indirecta maliciosa): “que Dios os perdone lo (s) que (¿males?) habéis hecho (¿cometido?)”. (Claro está que a lo que se refiere es a que le han elegido a él; dicho en broma de proximidad y confianza). El espíritu de San Ignacio desactivando las intrigas “humanas, demasiado humanas” que urdieron en los últimos tiempos los miembros del Opus Dei y de los Legionarios de Cristo, demasiado presentes, activos e influyentes en la corte vaticana. Son pistas; falta saber cómo y cuando (por encima o debajo de los umbrales de la percepción normal) señaló el papa Benedicto al cardenal de Buenos Aires.

Termino rectificando el final de la anterior entrega: El Espíritu Santo no ha dormitado sobre el cónclave; ha irrumpido, más bien, insuflando aires nuevos. La fuerza de Pentecostés sigue presente en la Iglesia. Rectifico y…  ¡la alegría no es pequeña!

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2 Comentarios

#2 zarick, 23/03/2013 - 15:34
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francisco el papa me parece buen papa
francisco sigue hasi

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#1 tomas de villanueva, 18/03/2013 - 13:06
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Hace ya bastante que Küng y otros que tenemos por estos pagos (Pagola...), están desacreditados, y sólo tienen cancha entre aquéllos que, como parece Vd., quieren una Iglesia Católica "progre", màs parecida a una ONG que fiel a su verdadera misión, que es anunciar y transmitir el Evangelio.
Eso de que "...se reconstruyan en vuelta a los aires evangélicos.." es a mi parecer y como mínimo, presuntuoso.
Estamos cansados de ver a curas con boina de guerrillero, amparados en una particular interpretación del Concilio Vaticano II y de una sui géneris "teología de la liberación", que de entre los muchos males que ha acarreado a la Iglesia, uno de ellos y no desde luego menor, es la disminución de la práctica de los sacramentos, y en muchas parroquias, la relativización de aquéllos que aún se celebran. Todavía está reciente la "comunión" co bizcocho de Bono y otros que tal, en una parroquia madrileña, para aplauso de los teólogos "liberados" y escándalo de los fieles sencillos.
¿Por qué de una repajolera vez los Küng y compañía no hacen "su" iglesia" y nos dejan en paz? A mí y a muchos como yo, y aún viendo sus imperfecciones, ya me está bien cómo está.
Un saludo.

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